Alphabet, la matriz de Google, prepara una emisión de seis mil millones de euros en bonos en euros, su segunda del año, con vencimientos de hasta diecinueve años. Los inversores han pedido más de diecisiete mil millones, pero exigen rendimientos más altos que en mayo porque temen que tanto gasto en inteligencia artificial no dé frutos. La empresa ya ha visto caer su valor de mercado tras unos resultados flojos en publicidad.
Los bonos se dividen en siete tramos y Alphabet pagará diferenciales más amplios que antes. Aunque su calificación es Aa2 según Moody’s, el mercado ha ampliado los diferenciales de sus emisiones existentes hasta 0,6 puntos porcentuales desde que empezaron a cotizar. Los hiperescaladores como ella, Microsoft o Amazon han batido récords de endeudamiento este año para financiar centros de datos y chips.
El informe de resultados de la semana pasada dejó claro el riesgo. Las ventas de búsquedas decepcionaron y el valor bursátil se hundió, pero los gestores de fondos siguen confiando en su balance sólido. Jack Daley, de TwentyFour Asset Management, señala que la perspectiva del crédito es distinta a la de las acciones porque Alphabet sigue siendo un emisor solvente.
Con esta operación, Alphabet superará a Amazon como mayor emisor corporativo de deuda en euros en un solo año. Ya colocó nueve mil millones en mayo y ahora añade otros seis mil. Los precios se han ajustado al menos veinte puntos básicos y la prima de nueva emisión ronda los veinticuatro puntos básicos, casi el triple de la media del mercado.
Los contratos de protección contra impagos de Alphabet alcanzaron máximos históricos el viernes, con un salto de 6,4 puntos básicos. Aun así, la empresa mantiene su previsión de gasto de capital de hasta doscientos cinco mil millones de dólares este año. Los inversores parecen dispuestos a seguir prestando mientras el balance aguante, aunque el escepticismo sobre la inteligencia artificial crece cada semana.




