El billete verde anda rozando los tres mil doscientos cincuenta pesos colombianos este martes tres de noviembre mientras el país aguarda las votaciones de medio término en Estados Unidos. La divisa se cotizó en tres mil doscientos cuarenta pesos a las ocho y cuarenta y cuatro de la mañana con un pico de tres mil doscientos cuarenta y cinco. Los mercados se mueven nerviosos porque el resultado podría cambiar el control del Congreso y complicarle la vida a Donald Trump.
La cotización abrió en tres mil doscientos veinte pesos y se mantiene por encima de la tasa representativa del mercado fijada en tres mil ciento ochenta y dos pesos con noventa y nueve centavos. Eso deja una diferencia de cincuenta y siete pesos con un centavo que los cambistas observan con cara de quien recibe una factura inesperada. El nerviosismo electoral suma presión a un peso que ya traía sus propios dolores de cabeza.
El Banco de la República decidió por cuatro votos contra tres mantener las tasas de interés en doce coma veinticinco por ciento el viernes pasado. Esa medida llega justo antes de la próxima reunión de mediados de diciembre cuando ya se sabrá el nuevo salario mínimo. Los analistas ven en esta pausa una forma de esperar sin meter más leña al fuego económico local.
Las elecciones de medio término renovarán los cuatrocientos treinta y cinco escaños de la Cámara de Representantes y treinta y cinco del Senado además de gobernadores en treinta y seis estados. Los demócratas parten como favoritos para quedarse con la Cámara Baja mientras el Senado aparece más reñido. Un Congreso dividido o en manos de la oposición limitaría los movimientos legislativos de Trump durante los dos años que le quedan de mandato.
Los inversionistas calculan que cualquier escenario electoral añade incertidumbre sobre impuestos comercio y regulaciones en Estados Unidos. El dólar reacciona subiendo como resorte porque nadie sabe quién controlará el presupuesto ni las reformas que vienen. Al final el peso colombiano termina pagando la cuenta de una pelea que ni siquiera es suya.




