Los inversores chilenos en renta fija están huyendo en tropel hacia los bonos atados a la inflación mientras la guerra en Irán cumple nueve meses seguidos. El crudo alcanza precios que no se veían desde abril y todos temen que el costo de la vida se dispare como un cohete sin frenos. Casi el noventa por ciento de los analistas encuestados por Bloomberg eligen ya los bonos en Unidades de Fomento, el nivel más alto desde que empezó la encuesta mensual.
Solo dos de los dieciocho consultados siguen apostando por bonos en pesos corrientes, una minoría que parece resignada al martirio. La refinería estatal Enap ha subido cinco veces seguidas el precio de los combustibles y eso ya se nota en la comida y en los buses. Los economistas de Scotiabank calculan que la inflación llegará al cinco por ciento en noviembre, el techo más alto en tres años.
La mayoría de los encuestados quiere bonos vinculados al IPC con vencimiento entre uno y cinco años, porque nadie sabe cuánto durará este desbarajuste. Casi la mitad cree que los rendimientos de estos bonos bajarán en el próximo mes, aunque el escenario base de Barclays mantiene el petróleo cerca de ciento diez dólares el barril hasta bien entrado dos mil veintisiete.
El mercado ya descuenta que el Banco Central subirá la tasa de referencia hasta cuatro coma ocho por ciento en seis meses. Hace apenas dos meses nadie esperaba ese movimiento antes de un año, pero ahora hasta los más optimistas ven venir el ajuste. Los responsables de la política monetaria mantuvieron la tasa en cuatro coma cinco por ciento la semana pasada, aunque reconocieron que los riesgos inflacionarios han crecido bastante.
Casi todos los encuestados esperan que el ente emisor deje las tasas quietas en diciembre, pero por primera vez más de uno pronostica un alza. Los economistas de Itaú advierten que si la energía, el transporte y el peso siguen empujando las expectativas de inflación, el Banco Central podría verse obligado a apretar el tornillo antes de lo previsto. Al final, el que no se proteja con bonos en UF se quedará viendo cómo su plata se derrite como helado en el desierto.




