La Secretaría de Hacienda celebró que la agencia KBRA mantuviera la nota soberana de México en BBB con perspectiva estable, lo que significa que el país sigue dos escalones por encima del grado de inversión. Esta ratificación confirma que México conserva el grado de inversión en las ocho agencias que revisan su deuda. El logro se presenta como una victoria burocrática que evita que los mercados se pongan histéricos.
Los Requerimientos Financieros del Sector Público bajaron de 5.8 por ciento del PIB en 2024 a 4.3 por ciento en 2025, con metas de 4.1 por ciento en 2026 y 3.9 por ciento en 2027. La agencia elogió la mayor eficiencia tributaria y la digitalización fiscal que elevaron los ingresos tributarios de 8 por ciento del PIB en 2012 a 15.2 por ciento en 2025. Los números se leen como si Hacienda hubiera encontrado un modo de cobrar hasta las propinas sin que nadie se dé cuenta.
El ochenta y cinco por ciento de la deuda federal está en pesos y el ochenta y dos por ciento a tasa fija con vencimientos largos. Esta estructura reduce riesgos cambiarios y de refinanciamiento, según la propia KBRA. Es como tener la mitad de los billetes guardados bajo el colchón en lugar de apostarlos en dólares cada vez que sube el tipo de cambio.
Las exportaciones mexicanas, sobre todo de electrónicos y equipo de cómputo ligado a inteligencia artificial, demostraron resiliencia pese al entorno global complicado. La proporción de ventas a Estados Unidos bajo las reglas del T-MEC subió de 45 por ciento en enero de 2025 a 87 por ciento en junio de 2026. KBRA prevé que el PIB crezca 1.5 por ciento en 2026 y 1.8 por ciento en 2027, una expansión tan pausada que parece una siesta económica planeada.
Las reservas internacionales rozan los 257 mil millones de dólares, más una línea de crédito flexible del FMI por 24 mil millones y líneas de intercambio con Estados Unidos por 12 mil millones. Con ese colchón, México puede absorber choques externos sin que los precios internos se disparen cada vez que suben los energéticos. La calificadora ve estabilidad, pero el país sigue pareciendo un tío que presume su cuenta de ahorro mientras todos esperan la siguiente crisis.




