El gobierno de Guatemala presentó los resultados de la fase cero del MetroRiel apenas dos días después de que el Congreso aprobara una ley especial para acelerar el proyecto. El sistema moverá 252 mil pasajeros diarios en 41 minutos entre el sur y el norte de la capital. La obra incluye 20 estaciones, 29 pasos a desnivel y dos puentes nuevos, todo sobre la vía vieja de los ferrocarriles abandonados.
El primer tramo costará cerca de 970 millones de dólares y podría llegar a mil millones durante la construcción. La norma aprobada permite contratar fuera de la ley normal de compras del Estado, pero exige estándares internacionales, auditorías y publicación de cada contrato. El presidente Arévalo recordó que el tren urbano se propuso por primera vez en 1972 y que el país perdió casi 900 kilómetros de vías por no decidir nada durante medio siglo.
El estudio fue pagado por el gobierno británico y lo elaboraron firmas inglesas junto con el equipo de Fegua. Arévalo aseguró que el tren podría recuperar entre 30 y 90 minutos por viaje a quienes hoy viajan en bus. La capital soporta una saturación vial del 95 por ciento en horas pico, por lo que el proyecto se presenta como la columna vertebral de un sistema multimodal que unirá con el Transmetro y las ciclovías.
Para 2027 se definirán las estaciones, se iniciarán las licitaciones y comenzarán las obras. El MetroRiel también contempla un eje verde, comercios y vivienda cerca de las paradas, además de empleo local durante la construcción. El plan avanza al mismo tiempo que el AeroMetro de la municipalidad, cuyo primer tramo de tres kilómetros terminará a mediados de 2027.
El remate final es que después de cincuenta años de promesas, el tren ligero llega justo cuando los guatemaltecos ya aprendieron a vivir tres horas diarias dentro de un bus atascado. Ahora solo falta ver si el nuevo sistema logra mover gente o si termina siendo otro recuerdo oxidado sobre las vías abandonadas.




