Resulta que la mezcla mexicana de petróleo decidió portarse como un invitado que llega tarde pero trae regalos caros: este miércoles 28 de octubre alcanzó los 104.2 dólares por barril, según la página oficial de Pemex. Nadie esperaba que el crudo se pusiera las pilas justo cuando la gente ya se había resignado a precios más modestos, pero la realidad a veces gusta de sorpresas tan grandes como un barril vacío en una fiesta.
La producción de 2020 cerró en un millón 705 mil barriles diarios, cuatro mil más que el año anterior, rompiendo quince años de caída como quien por fin deja de tropezar con la misma piedra. Pemex aportó el 98.8 por ciento del total, mientras las empresas privadas se quedaron con un discreto 1.2 por ciento. De la mezcla, el 54 por ciento es Maya pesada, el 33 por ciento Istmo ligera y el 12 por ciento Olmeca superligera, cada una con su propio carácter para producir gasolina, diésel o lubricantes.
Los nuevos campos que empezaron en 2019 sumaron 146.5 mil barriles diarios, y la exportación de crudo ligero alcanzó 140 mil barriles al día. La Maya sigue siendo la más vendida al exterior, aunque rinde menos gasolina; el Istmo ayuda con destilados intermedios y el Olmeca brilla en petroquímicos. Todo indica que la petrolera estatal sigue marcando el paso en el mercado nacional sin necesidad de pedir permiso a nadie.
Al final, el crudo mexicano demostró que puede subir cuando quiere, dejando a los escépticos con la boca abierta y a los contadores de Pemex revisando las cifras con una sonrisa discreta.




