La reunión de la Reserva Federal centra todas las miradas en lo que dirán sobre la economía y la inflación. Se espera que mantengan las tasas sin cambios, aunque el mercado ya apuesta por un aumento en diciembre. Unos costos de financiación más altos podrían convertirse en un freno incómodo para los metales en general.
El cobre acumula un avance del 16 por ciento en lo que va del año gracias a la falta de suministro. Grandes volúmenes se enviaron a Estados Unidos por temor a los aranceles a la importación. Un diferencial clave en la Bolsa de Metales de Londres se disparó, lo que confirma que la oferta sigue ajustada en el corto plazo.
La correduría china Chaos Ternary Futures advierte que las políticas arancelarias de Estados Unidos sobre el cobre refinado provocarán volatilidad importante hacia fin de año. Esa eventual aplicación de tarifas podría marcar la tendencia de los precios en las próximas semanas. Mientras tanto, el resto de metales mostró resultados dispares.
El aluminio subió un 0,4 por ciento, pero el zinc y el níquel apenas se movieron. El cobre parece un adolescente que espera el veredicto de la suegra antes de pedir el aumento de mesada. La inteligencia artificial, los aranceles y la Reserva Federal forman una mezcla tan explosiva como un asado con demasiada sal.




