Los pedidos de bienes duraderos en Estados Unidos aumentaron un 1,8 por ciento en septiembre, la mayor subida en cinco meses. Este repunte se debió sobre todo al incremento en los encargos de aeronaves comerciales y equipos para empresas. La cifra superó ligeramente las expectativas de los economistas, que preveían un avance del 1,9 por ciento.
Los pedidos de aviones comerciales se dispararon un 28,4 por ciento, mientras que Boeing registró más encargos que el mes anterior. También crecieron las solicitudes de ordenadores, maquinaria y vehículos de motor. Los bienes de capital básicos, que miden la inversión en equipamiento, avanzaron un 0,5 por ciento.
La inversión empresarial se mantiene sólida este año, impulsada por el gasto relacionado con la inteligencia artificial. Los envíos de bienes de capital no militares subieron un 1,7 por ciento, lo que alimenta las previsiones de un buen dato de gasto de capital en el tercer trimestre.
El indicador de envíos de bienes de capital subyacentes creció un 1,2 por ciento, prolongando una racha de avances firmes. Los economistas prefieren esta cifra porque los pedidos de aviones y material militar tardan mucho en convertirse en envíos reales.
El pronóstico del Banco de la Reserva Federal de Atlanta calculaba que el gasto empresarial en equipamiento sumaría un punto porcentual al crecimiento del tercer trimestre. Todo apunta a que la manufactura estadounidense sigue respirando con fuerza, aunque nadie sabe cuánto durará esta racha antes de que aparezca la próxima factura.
Al final, los datos confirman que los aviones y las máquinas siguen moviendo la economía más que cualquier discurso. Si esta tendencia continúa, hasta los contadores de la Reserva Federal podrían necesitar un aumento de sueldo para seguir el ritmo.




