El tribunal electoral brasileño decidió extender la jornada de votación hasta las siete de la tarde en varios municipios después de que la campaña de Lula denunciara que el transporte público parecía diseñado por un enemigo del voto. La medida busca evitar que los ciudadanos se queden varados como si fueran pasajeros de un colectivo que nunca llega. Además pidieron investigar las irregularidades que podrían haber provocado estos retrasos.
Lula votó temprano en São Bernardo do Campo y celebró las manifestaciones del sábado como si hubiera ganado la lotería sin comprar el billete. El candidato del PT aseguró que nunca había visto tanto apoyo y lo comparó con una fiesta de barrio que no quiere terminar. Mientras tanto, más de ciento cincuenta y ocho millones de electores estaban llamados a decidir entre él y su rival.
Flávio Bolsonaro también emitió su voto en Río de Janeiro y describió la campaña como alegre y limpia, algo que en política suena tan raro como encontrar un político sin promesas pendientes. El candidato del PL llegó temprano y evitó las colas que tanto preocupaban a la campaña de Lula. La diferencia entre ambos parece tan ajustada que hasta el transporte público podría inclinar la balanza.
En la primera vuelta Flávio obtuvo el cuarenta y siete por ciento de los votos válidos frente al cuarenta y cinco de Lula, números que convierten la segunda ronda en un empate que da más nervios que una final de fútbol sin árbitro. Los brasileños también eligen gobernadores en cinco estados y el Distrito Federal, lo que convierte la jornada en un verdadero festival de urnas.
El nuevo presidente tomará posesión el cinco de enero de dos mil veintisiete, fecha que parece lejana cuando el principal problema del día es que el autobús no pasa. La extensión del horario busca que nadie se quede sin votar por culpa de un sistema de transporte que funciona como broma pesada. Al final, la decisión del tribunal podría ser recordada como la única vez que alargar una jornada electoral sirvió para algo más que cansar a los fiscales.




