Una mansión que perteneció a Juan Gabriel en Southwest Ranches, Florida, está en venta por 38,9 millones de dólares después de haber cambiado de manos por solo 9 millones en 2022. El terreno de cuatro hectáreas incluye alberca, cancha de baloncesto y una casa club que ahora parece salida de un sueño de excesos. El cantante la compró en 1995 y la transfirió a su hijo un año antes de morir a los 66 años.
La propiedad se distribuye en seis estructuras distintas, entre ellas una casa principal con cinco recámaras y seis baños y medio, más una casa de huéspedes con tres recámaras y dos baños. El garaje para ocho vehículos y los trece baños totales dan la sensación de que nadie tiene que esperar turno ni para ducharse ni para estacionar. Además hay planos listos para construir un establo con siete caballerizas.
La casa club cuenta con bar completo, sala de cine privada y estaciones de videojuegos, todo equipado con un sistema de aromatización que se integra al aire acondicionado. La cancha de baloncesto cumple estándares de la NBA y la zona de spa incluye sauna, baño de vapor, tina de agua fría, sala de masajes y cama de bronceado. Todo está diseñado para que se puedan hacer fiestas sin que los residentes de la casa principal se enteren.
Los techos nuevos y las ventanas resistentes a huracanes sugieren que el dueño actual invirtió fuerte para que la mansión aguante lo que sea, menos quizás la nostalgia de quien la habitó antes. La descripción de la agencia la presenta como un lugar donde la vida extraordinaria no tiene límites, aunque los límites parecen estar marcados por el precio de salida.
Juan Gabriel, cuyo nombre real era Alberto Aguilera y cuya fortuna se calculó en unos 30 millones de dólares, tenía propiedades en varios estados además de México. Esta mansión de Florida ahora se ofrece como el escenario perfecto para quien quiera vivir como una estrella sin tener que llenar estadios ni componer canciones.
El contraste entre el precio de 2022 y los casi 39 millones actuales muestra que una renovación bien hecha puede convertir una casa en un parque de atracciones para adultos. Quien la compre no solo adquiere metros cuadrados, sino también la posibilidad de broncearse, jugar basquetbol y ver cine sin salir del mismo terreno.




