La Selección Mexicana Femenil sub 23 demostró que nunca se rinde cuando Ana Mendoza clavó un tiro lejano a segundos del final del tiempo extra contra Colombia. El empate forzó los penales en la cancha del Cibao FC en Santiago de los Caballeros y dejó a las aficionadas entonando un padre nuestro colectivo que parecía más ritual de buenos deseos que estrategia táctica.
El camino hacia el tetracampeonato incluyó un empate inicial contra Puerto Rico, victorias sobre Colombia y Jamaica por 1-0 y 7-0, más una goleada en semis a El Salvador. En la final, los penales decidieron todo: Nicole Pérez, Natalia Colín, Valerie Vargas y Alison Veloz anotaron para México, mientras Celeste Espino atajó un disparo clave y se llevó el guante de oro. La portería rival falló dos veces y el marcador terminó 4-2 a favor del Tricolor.
Las jugadoras celebraron con “La Chona” de los Tucanes de Tijuana a todo volumen, seguido de “Mi Mayor Anhelo” de Banda MS entonado con lágrimas y medallas al cuello. El dominio regional se extiende desde Veracruz 2014 hasta Santo Domingo 2026, consolidando a México como la potencia femenil sub 23 de la zona sin necesidad de milagros divinos, solo de puntería precisa y un equipo que convirtió la presión en fiesta sonora.
El resultado confirma que la rotación de éxitos sigue intacta y que las selecciones mexicanas entienden mejor que nadie cómo transformar un final ajustado en un festejo que une a jugadoras y público en una coreografía improbable pero efectiva.



