La Secretaría de Educación Pública actualizó la Guía Operativa para que, a partir del ciclo 2026-2027, las escoltas de las escuelas de la Ciudad de México se formen por rotación en lugar de seleccionar solo a los alumnos con mejores calificaciones. La medida busca ampliar la participación de estudiantes de distintos grupos en los honores a la bandera y responde a indicaciones de la Autoridad Educativa Federal.
El cambio elimina el criterio exclusivo de promedios altos que antes definía quién portaba el lábaro patrio. Ahora el sistema permite que más alumnos vivan la experiencia cívica que, históricamente, rendía homenaje a los seis Niños Héroes caídos en Chapultepec en 1847. Porfirio Díaz, nacido en 1830 y contemporáneo de aquellos cadetes, ordenó instaurar las escoltas en las escuelas del país durante su presidencia para convertir aquel acto de resistencia en un ritual semanal que sigue vigente.
Algunos padres expresaron preocupación porque consideran que quitar el mérito académico como requisito elimina un estímulo para el esfuerzo. Otros, en cambio, ven en la rotación una oportunidad para motivar a estudiantes que antes quedaban excluidos de una actividad simbólica. El debate se mantiene mientras las escuelas preparan la aplicación del nuevo esquema.
El gobierno federal presenta la actualización como un ajuste necesario para una tradición que había permanecido casi intacta desde el siglo XIX. Al priorizar la inclusión, las autoridades buscan que el homenaje a los cadetes no dependa únicamente de calificaciones y que más generaciones participen en un rito que sigue siendo parte esencial de la vida escolar mexicana. La rotación, lejos de diluir el simbolismo, lo distribuye entre más manos sin alterar su origen histórico.



