Dos agentes de la CIA murieron en Chihuahua el 19 de abril, y las autoridades de Chihuahua, que encabeza la panista Maru Campos, dijeron que fue un simple accidente carretero sin mayor historia. Pero una fotografía publicada por Milenio acaba de dinamitar esa versión oficial.
Y es que la imagen, tomada el mismo día en que se desmanteló un narcolaboratorio, muestra a los dos estadounidenses junto al entonces titular de la Agencia Estatal de Investigación, el conductor de la camioneta y otros elementos, todos vistiendo uniformes oficiales de la Fiscalía de Chihuahua, portando armamento institucional y usando guantes de látex, mascarillas de gas y cubrebocas, el equipo exacto que se usa en operativos contra laboratorios clandestinos de drogas.
Porque eso contradice directamente lo que declaró la fiscal especial Wendy Paola Chávez Villanueva, quien aseguró públicamente que los agentes extranjeros no portaban uniformes ni armas, que no se ostentaron como funcionarios y que su participación fue completamente extraoficial y nunca reportada a los mandos superiores.
. La foto los desmiente punto por punto.
Y lo que esto revela es mucho más profundo que un accidente carretero: agentes de inteligencia estadounidense operando en territorio mexicano, uniformados, armados y coordinados con la Fiscalía de Chihuahua, en un operativo antidrogas que nadie quería admitir. La pregunta que queda sin responder es cuántos operativos similares han ocurrido sin que ninguna fotografía los saque a la luz.


