Las Fuerzas de Misiles Estratégicos de Rusia llevaron a cabo maniobras con sistemas móviles Yars en Siberia, componente clave de su tríada nuclear. Las unidades practicaron despliegue rápido, cambio de posiciones y patrullas de combate en terrenos simulados.
Las tropas ejecutaron movimientos dispersos, navegación en zonas contaminadas y camuflaje con pantallas de aerosol. Se enfatizó la protección de convoyes y defensa contra posibles amenazas durante las marchas y en posiciones de campo.
La aviación y drones apoyaron las operaciones con reconocimiento, detección de saboteadores y contramedidas. Participaron también unidades de defensa radiológica, química y biológica.
El Ministerio de Defensa ruso resaltó el “alto profesionalismo” del personal y la fiabilidad de los misiles. Estos ejercicios refuerzan la capacidad operativa de la tríada nuclear (terrestre, naval y aérea) como pilar de la disuasión estratégica en medio de tensiones internacionales.

