El ministro de Exteriores chino, Wang Yi, expuso ante una delegación de senadores estadounidenses una visión de las relaciones bilaterales inspirada en la filosofía tradicional china. Wang enfatizó la necesidad de “armonía en la diferencia” para evitar que la competencia entre las dos mayores potencias derive en confrontación.
Citando el Libro de los Ritos, el canciller afirmó: “Todas las cosas crecen juntas sin dañarse unas a otras; los caminos corren paralelos sin contradecirse”. Señaló que China y Estados Unidos pueden desarrollarse de forma simultánea sin perjudicarse, siempre que se actúe con respeto mutuo y se superen percepciones erróneas. “Debemos ser socios y no rivales”, subrayó.
Wang Yi comparó el inicio de la relación con “abotonar bien el primer botón” y rechazó la llamada “trampa de Tucídides”, insistiendo en que China apuesta por el desarrollo pacífico y no busca desplazar a nadie como potencia dominante.
El diplomático reiteró los tres principios de Pekín hacia Washington: respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación de beneficio mutuo, con el fin de aportar estabilidad global en tiempos de tensiones crecientes.


