Las autoridades de Pakistán reiteraron que no permitirán que su territorio sea utilizado para involucrar al país en una confrontación militar relacionada con el conflicto entre Irán e Israel. Funcionarios de Islamabad señalaron que existe una «línea roja» que no están dispuestos a cruzar y subrayaron que su prioridad es evitar que la creciente tensión regional se extienda a territorio paquistaní.
De acuerdo con las declaraciones oficiales, el Gobierno paquistaní mantiene una postura de cautela frente al deterioro de la seguridad en Oriente Medio y busca preservar el equilibrio diplomático con todas las partes involucradas. Islamabad también expresó su preocupación por el riesgo de que el conflicto tenga repercusiones sobre la estabilidad regional y el comercio internacional.
Las autoridades insistieron en que Pakistán no participará en operaciones militares que puedan agravar la crisis y reiteraron su llamado a privilegiar el diálogo y las soluciones diplomáticas. Asimismo, destacaron que cualquier decisión relacionada con la seguridad nacional responderá exclusivamente a los intereses del país y a la protección de su población.
La advertencia de Islamabad llega en un contexto de creciente incertidumbre por la escalada entre Irán e Israel y por la posibilidad de que otros actores regionales se vean involucrados. Analistas consideran que la posición de Pakistán busca evitar una expansión del conflicto y reducir el riesgo de una confrontación de mayor alcance en Asia Occidental.




