El canciller alemán, Friedrich Merz, atraviesa su peor momento político desde que llegó al poder. Una nueva encuesta de ARD-DeutschlandTrend revela que el 84 % de los alemanes está insatisfecho con su gestión, mientras que su nivel de aprobación cayó hasta el 13 %, convirtiéndolo en el canciller menos popular desde que comenzaron estos sondeos en 1997.
El estudio también refleja un fuerte avance del partido opositor Alternativa para Alemania (AfD), que se consolida como la fuerza política con mayor respaldo en el país. Si las elecciones se celebraran hoy, la AfD obtendría un 27 % de los votos, cinco puntos por encima de la alianza gobernante formada por la CDU y la CSU, que alcanzaría apenas el 22 %. La copresidenta del partido, Alice Weidel, mantiene además un respaldo personal cercano al 25 %.
Entre las principales preocupaciones de los ciudadanos destacan la pérdida de competitividad de la economía alemana, el elevado costo de la energía, el impacto de la inmigración y la desaceleración del crecimiento económico. En respuesta, la coalición de gobierno anunció un paquete de reformas que incluye recortes de impuestos para familias, cambios en el sistema de pensiones y modificaciones en las normas laborales, medidas que Merz presentó como el inicio de una recuperación para el país.
Sin embargo, Alice Weidel rechazó las propuestas del gobierno y las calificó como una continuación de políticas de redistribución que, a su juicio, no resolverán los problemas estructurales de Alemania. La dirigente ha insistido en que una de las claves para recuperar la fortaleza económica del país pasa por restablecer las relaciones económicas con Rusia y volver a contar con energía barata para reactivar la industria alemana.



