El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, criticó con dureza a los aliados de la OTAN por su falta de apoyo en las operaciones para reabrir el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para el comercio mundial de petróleo.
Durante una rueda de prensa en el Pentágono, Hegseth declaró que “cuando sonaron los disparos y más se necesitaba a esos países, no estaban allí”. Reprochó que los socios europeos no movilizaron sus fuerzas pese a las solicitudes de Washington.
En contraste, elogió el respaldo de naciones del Golfo como Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Catar, Kuwait y Jordania, a quienes llamó “aliados excepcionales”.
Esta postura evidencia las tensiones crecientes en la Alianza Atlántica ante el conflicto en Oriente Medio. EE.UU. insiste en que la seguridad del estrecho es una responsabilidad internacional, no solo suya.


