¡Fauci declarado en desacato por no soltar prenda! Rand Paul lo persigue como un ex que no supera el bloqueo

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Un comité del Senado, dominado por republicanos enfadados, ha decidido que Anthony Fauci merece un buen tirón de orejas por negarse a contestar preguntas la semana pasada. El científico, siguiendo el consejo de sus abogados, se acogió al derecho constitucional de callarse como un mudo en misa. Ahora Rand Paul quiere enviarlo directo al Departamento de Justicia para que le pongan las esposas. Porque, claro, en Washington nada dice “democracia” como mandar a la cárcel a un viejo de 85 años por no querer charlar.

El diario personal de Fauci, ese cuaderno donde supuestamente apuntaba sus dudas sobre el origen del covid, ha sido el detonante. Paul lo consiguió por vía judicial y lo ha tratado como si fuera el diario de un adolescente descubierto en TikTok. Según los republicanos, ahí Fauci admite que el virus podría no haber salido de un mercado de Wuhan, sino de algún laboratorio con más fugas que un colador. Fauci, por su parte, considera que Paul tiene una fijación digna de terapia de pareja y que cualquier cosa que dijera sería usada en su contra. Por eso respondió más de cien veces con un educado “no pienso contestar”.

La votación fue pura telenovela: los demócratas se opusieron en bloque, alegando que no había base jurídica sólida. Los republicanos, en cambio, ya se imaginan a Fauci entre rejas junto a Pete Navarro y Steve Bannon, los dos consejeros de Trump que también pasaron por el trago del desacato. Rand Paul insiste en que el indulto preventivo que le dio Biden solo cubre los años de la pandemia, no lo que haga después. Es decir, que si Fauci estornuda mal ahora, ya puede ir preparando la maleta para la cárcel.

Mientras tanto, el debate sobre los fondos millonarios para experimentos peligrosos en laboratorios extranjeros sigue en el aire. Paul acusa a Fauci de haber financiado pruebas de virus letales fuera de Estados Unidos antes del covid. Fauci, en silencio, parece responder con la mirada de quien ya ha oído todo y prefiere no añadir leña al fuego… ni al virus.

Al final, el espectáculo continúa: un científico jubilado, un senador obsesionado con su diario y un Congreso que parece más un patio de colegio que una institución seria. ¿El próximo capítulo? Probablemente lo veamos cuando el Departamento de Justicia decida si el viejo de la bata blanca termina durmiendo en una celda o sigue en casa, escribiendo en su nuevo cuaderno: “Hoy Rand Paul volvió a llamarme”.

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