El Ministerio de Exteriores del Reino Unido vive una crisis profunda marcada por despidos, baja moral y el escándalo Epstein. El primer ministro Keir Starmer destituyó al subsecretario permanente Olly Robbins, lo que ha generado un fuerte impacto interno en la diplomacia británica.
La salida de Robbins está directamente relacionada con fallos en el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Washington. Mandelson, cercano a Jeffrey Epstein, es investigado por la Policía Metropolitana por presunta mala conducta y por haber filtrado información confidencial al financista cuando era ministro en el gobierno de Gordon Brown.
La situación se complica con un plan de recortes que eliminará hasta el 25% de la plantilla para 2030. El sindicato de funcionarios advirtió de una “convulsión” en un momento crítico para la proyección internacional del Reino Unido.
Analistas advierten que estos cambios podrían debilitar el poder blando británico y su influencia global, justo cuando la institución más necesita estabilidad y liderazgo.


