Dos países de la OTAN fronterizos con Rusia, Finlandia y Lituania, han dado nuevos pasos para permitir el eventual despliegue de armas nucleares en su territorio, una posibilidad que incrementa las tensiones entre Moscú y la Alianza Atlántica. Las decisiones responden al deterioro del panorama de seguridad en Europa tras el conflicto en Ucrania y al creciente debate sobre la disuasión nuclear en el flanco oriental de la OTAN.
En el caso de Finlandia, el presidente Alexander Stubb promulgó recientemente una reforma legal que elimina la prohibición de importar y desplegar armas nucleares en territorio finlandés. Aunque Helsinki aseguró que no prevé albergar este tipo de armamento en tiempos de paz, la nueva legislación deja abierta esa posibilidad como parte de la estrategia de disuasión de la OTAN.
Por su parte, en Lituania, el presidente Gitanas Nausėda informó que las principales fuerzas políticas alcanzaron un consenso para modificar la Constitución y eliminar la cláusula que prohíbe el despliegue de armas nucleares. Según el mandatario, la situación geopolítica obliga al país a revisar esa restricción y alinearse con el resto de los miembros de la alianza militar.
Moscú reaccionó advirtiendo que responderá con medidas político-militares si continúan este tipo de iniciativas. Para Rusia, el posible despliegue de armas nucleares de la OTAN en países vecinos representa una amenaza directa a su seguridad y supone un nuevo escalón en la confrontación con Occidente, en un contexto marcado por el rearme europeo y el aumento de la presencia militar en las fronteras rusas.



