China realizó una prueba de un misil balístico lanzado desde un submarino nuclear hacia aguas internacionales del océano Pacífico, en una demostración de fuerza que ha elevado la preocupación entre Estados Unidos y varios países de la región Asia-Pacífico. Pekín aseguró que el lanzamiento formó parte de sus ejercicios militares anuales y que no estuvo dirigido contra ningún país en particular.
De acuerdo con medios estatales chinos, el misil fue disparado desde un submarino de la Armada del Ejército Popular de Liberación y transportaba una ojiva simulada. Diversos analistas militares consideran que se trató del misil balístico JL-3, el sistema de lanzamiento submarino más avanzado de China, con un alcance suficiente para impactar objetivos en territorio continental de Estados Unidos sin que el submarino abandone las aguas cercanas a China.
El lanzamiento provocó reacciones inmediatas de Estados Unidos, Japón, Australia, Nueva Zelanda y Taiwán. Washington pidió a Pekín mayor transparencia sobre el crecimiento de su arsenal nuclear y reiteró la necesidad de avanzar en conversaciones de control de armamentos. Por su parte, varios gobiernos del Pacífico calificaron la prueba como un factor desestabilizador para la seguridad regional.
La prueba se produce en un contexto de creciente competencia estratégica entre China y Estados Unidos por la influencia en el Indo-Pacífico. Expertos consideran que el lanzamiento refuerza la capacidad de disuasión nuclear de Pekín y demuestra el avance de su fuerza submarina, uno de los pilares de su estrategia militar de largo plazo.



