El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que impondrá un arancel del 100% a todos los bienes canadienses que ingresen a territorio estadounidense si Ottawa concreta un acuerdo comercial significativo con China. La amenaza, difundida en redes sociales, apunta al temor de que Canadá sirva como puente para que productos chinos evadan restricciones estadounidenses y accedan al mercado norteamericano.
Trump acusó directamente al primer ministro canadiense, Mark Carney, de intentar convertir a su país en un “puerto de descarga” para mercancías chinas. Afirmó que, de avanzar en ese pacto, “China se comerá viva a Canadá” y destruirá su economía, empresas y tejido social. Reiteró que “lo último que el mundo necesita es que China se apodere de Canadá”.
El conflicto se intensificó tras la decisión de Canadá de reducir drásticamente los aranceles a 49 mil vehículos eléctricos chinos (del 100% al 6%), como parte de una estrategia para diversificar su comercio y mejorar lazos con Pekín. Sin embargo, Carney y la ministra de Asuntos Exteriores, Anita Anand, negaron cualquier intención de firmar un tratado de libre comercio con China y reafirmaron su compromiso con el T-MEC, que exige notificación previa para acuerdos con economías no de mercado.
Expertos, como Gabriela Siller de Banco Base, consideran que la amenaza debe tomarse con cautela, ya que la fuerte interdependencia económica especialmente en energía podría impedir su aplicación total y complicar la revisión del T-MEC. Trump ha retractado medidas similares en el pasado, lo que genera dudas sobre su ejecución definitiva.




