El poder adquisitivo de las pensiones provenientes de las Afores en México se ha deteriorado en los últimos años, debido al incremento sostenido en los precios de los alimentos. Datos recientes muestran que los ingresos de los jubilados alcanzan cada vez para menos, lo que refleja el impacto de la inflación en los sectores más vulnerables.
En 2020, el ingreso promedio por pensión contributiva permitía cubrir más de cuatro canastas alimentarias en zonas urbanas; sin embargo, para 2025 esa capacidad se redujo a apenas dos. Este cambio evidencia cómo el encarecimiento de productos básicos ha superado el crecimiento de los ingresos, afectando directamente la calidad de vida de los adultos mayores.
El aumento en los precios de alimentos como frutas, verduras y otros productos esenciales ha sido impulsado por factores como la inflación, problemas climáticos y costos de producción. Tan solo en marzo de 2026, la inflación alcanzó niveles cercanos al 4.6 por ciento, con un fuerte impacto en los productos alimenticios.
Especialistas advierten que esta tendencia plantea retos importantes para el sistema de pensiones, ya que el ahorro acumulado no está creciendo al mismo ritmo que el costo de vida. En este contexto, se vuelve necesario fortalecer mecanismos de ahorro y políticas públicas que garanticen ingresos suficientes para la población retirada.


