Petróleos Mexicanos fortaleció su posición como principal proveedor mayorista de combustibles, debido al incremento de los precios internacionales y las medidas gubernamentales para contener el costo al consumidor. Mientras la gasolina regular mantiene un objetivo de 24 pesos por litro y el diésel de 27 pesos, los importadores privados enfrentan mayores dificultades para competir.
Pemex ofrece descuentos a las estaciones de servicio para facilitar el cumplimiento de los precios acordados con el gobierno. Durante los periodos de mayor volatilidad, estos apoyos alcanzaron 75 centavos por litro. En contraste, las empresas privadas compran gasolina y diésel en Estados Unidos a precios internacionales, sin recibir beneficios equivalentes.
Actualmente, la empresa estatal concentra 91 por ciento del mercado mayorista de gasolinas y 82 por ciento del correspondiente al diésel. Además, opera como proveedor de 8 mil 925 de las 14 mil 325 estaciones con permiso vigente, mientras las restantes trabajan bajo alguna de las 392 marcas privadas registradas.
Especialistas advierten que un nuevo encarecimiento del petróleo ampliaría la brecha entre Pemex y sus competidores. Aunque los privados han reducido sus márgenes para conservar clientes, esta estrategia resultaría difícil de sostener si persiste la volatilidad energética y aumentan nuevamente los estímulos fiscales y descuentos oficiales.




