Multan a Meta y su solución es chismear sobre TikTok en el periódico

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Parece que en las oficinas de Meta, después de recibir un manotazo legal que les va a costar un ojo de la cara, alguien tuvo una epifanía mientras se servía un café carísimo: ¡volvamos a gastar una fortuna en anuncios de periódico! La empresa de Mark Zuckerberg se ha puesto el disfraz de monaguillo arrepentido y ha lanzado una campaña para exigirle públicamente a sus archirrivales, TikTok y YouTube, que se unan a su nuevo club de «protección de adolescentes». Es una jugada tan conmovedora que casi se nos olvida que todo esto empezó porque los pillaron con las manos en la masa.

El drama se desató tras un acuerdo histórico con varios estados de Estados Unidos, donde Meta aceptó pagar hasta la friolera de US$18,000 millones por no cuidar bien a sus usuarios más jóvenes en Instagram y Facebook. Pero aquí viene la genialidad, el giro de guion digno de un genio del mal: el acuerdo estipula que Meta solo soltará una parte del dineral a menos que sus competidores se pongan el mismo chaleco de fuerza. Es la versión corporativa del clásico «si me castigan a mí, los castigan a todos», una verdadera obra maestra de chantaje con aires de responsabilidad social.

Así que ahí los tienen, publicando anuncios a toda página en los periódicos más importantes, con un mensaje que suena a un lloriqueo de telenovela: «no podemos hacerlo solos». Meta argumenta que si ellos restringen el tiempo de los adolescentes en sus plataformas, los chamacos simplemente huirán en estampida hacia TikTok o YouTube. Básicamente, su defensa es que no pueden dejar de ser adictivos si los demás siguen siéndolo, lo cual es una lógica impecable si tu objetivo es no perder ni un céntimo.

Por supuesto, TikTok y YouTube no son precisamente unos santos y también tienen sus propios pleitos legales por los mismos temas. El fiscal general de California ya adelantó que la idea es que todos los jugadores del patio, incluyendo a Snap Inc., se sienten en la silla de los castigados. Meta solo está tratando de acelerar el proceso, arrastrando a los demás al lodo para no sentirse tan solos y, de paso, ahorrarse unos miles de millones.

Esta no es la primera vez que la empresa saca la chequera para comprar una página de periódico y pedir perdón; ya lo hicieron en 2018 con el escándalo de Cambridge Analytica. Es su método de confianza: primero la riegan a escala planetaria y luego actúan como el presidente de la asociación de padres preocupados. Porque, al parecer, si el problema es digital, la solución es gastar una millonada en papel impreso. Lógica de multimillonarios, supongo.

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