La incertidumbre por la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) presiona al alza los rendimientos de los bonos soberanos mexicanos y la prima por plazo, pese a los sólidos fundamentos macroeconómicos del país y su grado de inversión intacto. Analistas de Oxford Economics destacan que este factor comercial y geopolítico supera en impacto a variables internas como la baja inflación y altas tasas reales.
El bono a 10 años rinde cerca de 8.9%, nivel atractivo para carry trade. El saldo de deuda gubernamental alcanza 1.77 billones de pesos, absorbido ordenadamente por Siefores, fondos y bancos. El EMBI soberano de México se ubica en 226 puntos base en febrero, menor que el de Colombia (294 pb), Ecuador (484 pb) y Argentina (576 pb), consolidando al país como uno de los emisores menos riesgosos de la región.
Expertos como Ramsé Gutiérrez de Franklin Templeton atribuyen la prima a riesgos político-económicos externos, según el Informe Trimestral de Banxico. Una renegociación exitosa podría reducir rendimientos y fortalecer el peso; un fracaso agravaría depreciación cambiaria, elevaría primas y podría inducir recesión hacia finales de 2026. El peso aparece sobrevaluado entre 12% y 24%, sustentado en expectativas de acuerdo.
Banxico podría recortar su tasa de referencia hacia 6.25% en 2026 si la inflación se controla y la incertidumbre comercial cede, estabilizando el mercado de deuda. La resiliencia se observa en la diversificación de tenedores y entradas moderadas de capital extranjero, aunque la revisión del T-MEC seguirá marcando volatilidad a corto plazo.


