El oro físico acumulado en Dubái se negocia con descuentos significativos de hasta US$30 por onza respecto a la referencia de Londres, según operadores del mercado consultados por Bloomberg. La prolongada guerra en Irán, que entra en su séptimo día sin resolución, ha bloqueado vuelos y cerrado parcialmente el espacio aéreo de Emiratos Árabes Unidos, impidiendo el traslado de lingotes desde este centro clave de refinado y exportación hacia Asia.
Dubái representa alrededor del 20% de los flujos globales de oro, recibiendo suministros de Suiza, Reino Unido y África para su refinado y reenvío, principalmente a India. El conflicto, con ataques de EE.UU. e Israel y represalias iraníes con misiles, ha elevado drásticamente los costos logísticos en un 60-70%, cancelando envíos y generando escasez temporal. Muchos compradores han suspendido pedidos ante la incertidumbre de entrega y altos gastos en almacenamiento y seguros.
A pesar de la disrupción física, el oro al contado ha avanzado casi un 20% en 2026, superando los US$5,000 por onza, aunque presionado recientemente por un dólar más fuerte. Expertos como Renisha Chainani de Augmont Enterprises advierten de cuellos de botella a corto plazo en India, mientras Chirag Sheth de Metals Focus señala que existencias previas mitigan el impacto inmediato, pero un conflicto prolongado generaría problemas mayores.
La situación resalta la vulnerabilidad de las rutas aéreas para el comercio de metales preciosos, que suelen viajar en bodegas de aviones de pasajeros. Analistas indican que, si las hostilidades persisten, podrían surgir mayores primas regionales y volatilidad, aunque el mercado financiero global sigue respondiendo al oro como refugio ante las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.


