Gruma, líder mundial en harina de maíz nixtamalizado y tortillas, acordó con la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) suprimir todos los contratos de exclusividad que obligaban a las tortillerías mexicanas a comprar únicamente su harina. La empresa también eliminará cláusulas de consumo mínimo y penalizaciones, permitiendo a los tortilleros elegir libremente su proveedor.
Como parte del acuerdo, Gruma cederá sin costo las máquinas (tortilladoras, batidoras y equipo relacionado) asociadas a esos contratos. La medida responde a una investigación de la extinta Cofece, que determinó en 2024 que Gruma controla entre el 50% y 90% del mercado en ocho regiones, con precios hasta 10% más altos que la competencia.La CNA aprobó las propuestas de Gruma, que evitan la desincorporación de plantas y priorizan la eliminación de barreras contractuales.
El cumplimiento será supervisado durante al menos 10 años. La compañía tiene entre 90 y 180 días para formalizar la documentación con la autoridad.Gruma calificó el resultado como “satisfactorio” y anticipó mayor certidumbre para invertir en México. La CNA resaltó que los cambios beneficiarán a los tortilleros al bajar costos y a los consumidores, ya que más del 80% de los hogares mexicanos consumen tortillas diariamente y el consumo anual per cápita de harina alcanza 65.8 kg.




