¡Agárrense de sus asientos! Parece que el gobierno de Claudia Sheinbaum finalmente encontró un mapa del tesoro al final del arcoíris y planea romper el cochinito con singular alegría. En un giro de eventos más sorprendente que encontrar aguacates baratos en quincena, se estrenará un «Anexo Transversal» en el Paquete Económico 2027, destinando la módica cantidad de 42,429 millones de pesos para atender las demandas de la comunidad LGBTTTIQ+. Después de vivir en la prehistoria presupuestaria, por fin alguien en el poder se dio cuenta de que existían.
El diputado Jaime López Vela, con el entusiasmo de quien anuncia la rifa de un electrodoméstico, informó que este milagro burocrático, bautizado como «Anexo Transversal 33», es el primer paso para reconocer las necesidades de la comunidad. Al parecer, la Secretaría de Hacienda se puso a revolver papeles, sumar partidas de aquí y de allá, y como por arte de magia, juntó 39 programas presupuestarios que ya existían para crear este collage financiero. Es la misma gata, pero ahora con un moño de colores y mucho más presupuesto visible.
¿Y en qué se gastará esta millonada? Pues en un popurrí de buenas intenciones. Desde capacitar al personal de salud para que no se les funda el cerebro al tratar con la diversidad, hasta lanzar campañas para explicar con peras y manzanas los derechos humanos. También se incluye la prevención del VIH, acciones contra la discriminación, y apoyos para vivienda, empleo y hasta para que el turismo no sea exclusivamente para familias de comercial de televisión. Básicamente, un intento de poner al día al país a punta de billetes.
Pero no todo es miel sobre hojuelas y desfiles de orgullo en el panorama fiscal. Mientras unos celebran el nuevo anexo, el senador Ricardo Monreal ya afila el hacha para los evasores de impuestos. Aseguró que, aunque no habrá nuevos impuestos, sí vendrán medidas más rudas contra la elusión y las famosas «factureras». Así que mientras el gobierno le da con una mano a la comunidad, con la otra se prepara para exprimir hasta el último centavo a los que se hacen los listos con el fisco.
Como era de esperarse, no faltaron los escépticos. Diversas organizaciones civiles, que tienen más memoria que un elefante rencoroso, ya le exigieron al gobierno que publique los datos abiertos del presupuesto. Recordaron amablemente que desde 2023 la transparencia ha brillado por su ausencia. En resumen, piden que antes de aplaudir, les muestren las cuentas claritas, porque una cosa es prometer el paraíso y otra muy distinta es enseñar el ticket de compra.





