El costo de la canasta alimentaria en las zonas rurales de México aumentó 2.9% en julio de 2025 respecto al mismo mes de 2024, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este incremento, superior al 1.8% registrado en áreas urbanas, refleja las presiones inflacionarias en productos básicos como maíz, frijol, huevo y carne, que afectan directamente a las comunidades más vulnerables.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) señaló que la canasta alimentaria rural, que incluye 23 productos esenciales, alcanzó un costo promedio de 2,150 pesos mensuales por hogar, frente a los 2,090 pesos en zonas urbanas. Este alza se atribuye al encarecimiento de insumos agrícolas, el aumento en los costos de transporte por combustibles y las afectaciones climáticas que redujeron la producción de granos en estados como Sinaloa y Veracruz. La inflación general se situó en 5.57% anual en julio, según el Inegi, presionada por el rubro agropecuario.
María López, analista de la consultoría Grupo Financiero Banorte, destacó que el impacto en las zonas rurales es mayor debido a la dependencia de la producción local y la menor acceso a mercados diversificados. “El encarecimiento de fertilizantes y semillas, cuyos precios subieron un 12% en 2024, está golpeando a pequeños productores y consumidores”, explicó. Esto se suma a la reducción de apoyos directos al campo, que en 2024 sumaron 18,000 millones de pesos a través del programa Fertilizantes para el Bienestar, según la Secretaría de Agricultura.
El gobierno federal anunció medidas para mitigar el impacto, incluyendo la ampliación de programas de distribución de alimentos y subsidios focalizados para 1.5 millones de hogares rurales. Sin embargo, organizaciones campesinas advierten que la falta de infraestructura y el aumento en los costos logísticos podrían mantener la presión sobre los precios.
En el contexto económico, México reportó un superávit comercial de 1,029 millones de dólares en mayo, impulsado por exportaciones agropecuarias, pero el encarecimiento de la canasta alimentaria amenaza la capacidad de consumo de las familias rurales, que representan el 20% de la población. El Banco de México evalúa ajustes en su política monetaria para contener la inflación sin frenar el crecimiento económico, proyectado en 1.8% para 2025.




