En el despiadado mundo del fútbol, la desgracia de un compañero a veces suena como una fanfarria celestial para otro. Este martes, Olympiacos enfrenta al Volos New Football Club, y mientras un jugador se recupera de tener la pierna hecha un rompecabezas, Armando “La Hormiga” González calienta para su debut en casa.
El fin de semana pasado, el delantero marroquí Ayoub El Kaabi tuvo un encuentro desafortunado con un portero rival, resultando en una fractura de tibia y peroné. Su pierna, ahora con la integridad estructural de un panecillo mojado, lo dejará fuera por un tiempo considerable. Mientras el club publicaba mensajes de apoyo dignos de una película motivacional como “tu fuerza nos inspira”, la realidad es que el show debe continuar. Ahí es donde entra nuestro héroe diminuto, listo para trepar por la pirámide corporativa.
El técnico José Luis Mendilibar, viendo su delantera más diezmada que ejército en película de Rambo, tiene pocas opciones. Con Roman Yaremchuk a medio gas y otro delantero en paradero desconocido, “La Hormiga” González se convierte en la solución obvia. El mexicano, que ya marcó en su debut en la Copa de Grecia, pasó de ser el nuevo a ser la única esperanza ofensiva del equipo, demostrando que en el fútbol, el que no corre… es porque probablemente se acaba de romper algo. Su momento ha llegado, cortesía de la fragilidad del esqueleto humano.
Así que, este martes a las 12:45 horas, mientras El Kaabi aprende a amar el titanio en su cuerpo, González tendrá la oportunidad de demostrar que su apodo no es por su tamaño, sino por su capacidad para cargar con el peso del equipo. Una historia de superación construida sobre los restos de otra.





