Microsoft tiene más pretendientes que una telenovela y todos apuestan a que se casa con el dinero

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Parece que Microsoft es esa persona en la fiesta que de repente se vuelve increíblemente atractiva, y ahora todos los analistas financieros quieren invitarle un trago. El chisme del momento es si su nueva obsesión con la inteligencia artificial se traducirá en una montaña de billetes o si solo es un pasatiempo caro. Las miradas están puestas en sus dos nuevas joyas, Azure y Copilot, que al parecer son la fórmula secreta para que la gallina de los huevos de oro siga poniendo sin parar.

Los muchachos de Citi ya sacaron su bolita de cristal y ven un futuro brillante, tanto que subieron su precio objetivo a 600 dólares por acción. Según ellos, que Microsoft ahora muestre sus cuentas de Azure con más detalle es como una señal de confianza, como quien se quita la camisa en la playa para presumir los resultados del gimnasio. Para Citi, esto significa un potencial de ganancia de casi el 20%, una cifra que hace que hasta el más tacaño considere abrir la cartera.

Pero si pensabas que los de Citi eran optimistas, espera a oír a los de JPMorgan. Estos no solo ven el futuro, sino que ya le pusieron fecha y hora, fijando un precio de 625 dólares para diciembre de 2027. Básicamente, están tan seguros que probablemente ya encargaron el champán para celebrar. Su predicción se basa en que para 2028, cada acción generará beneficios por 26,05 dólares, demostrando que algunos tienen más fe en Microsoft que en sus propios matrimonios.

La razón de tanto alboroto es una palabra mágica: Copilot. Esta herramienta de inteligencia artificial podría generar entre 24.000 y 41.000 millones de dólares, suficiente para comprar varios países pequeños o, al menos, para que todos sus directivos se compren una isla privada. El consenso es abrumador: el 94,4% de los analistas grita «¡compren!», mientras que absolutamente nadie se atreve a sugerir vender. Es la clase de popularidad que ni el político más carismático podría soñar.

Claro que no todo es miel sobre hojuelas, siempre hay un «pero» esperando a la vuelta de la esquina. El principal riesgo es que Microsoft esté gastando una fortuna en su infraestructura de inteligencia artificial y que la gente tarde en adoptarla, como cuando compras un aparato de ejercicio carísimo que termina de perchero. Además, ahí afuera están los otros gigantes como AWS y Google Cloud, que no están precisamente sentados tejiendo.

Por si fuera poco, está el plan B llamado Xbox, que con sus 500 millones de usuarios mensuales ya es más poblado que toda Sudamérica. Con casi 30 millones de suscriptores en Game Pass, la posibilidad de meter más publicidad es una mina de oro esperando a ser explotada. Así que, mientras los analistas hacen sus apuestas, Microsoft tiene su casino funcionando a toda máquina, listo para seguir cobrando sin importar qué número salga en la ruleta.

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