Egipto y Emiratos apuntalan al Misr ante el regaño del dólar

Must read

Fíjense nada más el lío bancario que se armó este domingo: los bancos centrales de Egipto y de los Emiratos Árabes Unidos salieron juntos a decir que están coordinando pasos con el Banque Misr, ese banco egipcio grandote que anda en problemas porque el Departamento del Tesoro de Estados Unidos quiere dejar fuera de las transacciones en dólares a sus sucursales en territorio emiratí. ¿La razón? Sus supuestos amigotes con Irán. Como cuando el suegro te veta la tarjeta de crédito porque te vio platicando con el primo problemático en la fiesta.

En un comunicado de esos que suenan a “todos para uno y uno para el desastre”, las dos autoridades monetarias aseguraron que el Banque Misr tomará las medidas necesarias para seguir operando como si nada, o al menos como si el regaño yanqui fuera solo un susto de feria. La medida de Washington todavía no pega: falta el periodo de consulta pública y se espera que arranque en menos de treinta días. O sea, tiempo de sobra para acomodar los papeles, esconder el talonario y practicar la cara de “yo no fui”.

El castigo iría directo a las sucursales del Misr en Emiratos, que se quedarían sin poder mover dólares. El resto del banco, el segundo más gordo de Egipto, seguiría tan campante. Es como castigar solo al sobrino que vive en el extranjero y dejarle la herencia completa al que se quedó en casa. El sábado el propio banco dijo que estaba estudiando la notificación del Tesoro, y ese mismo día el Banco Central emiratí mandó una “inspección especial y urgente” con análisis forense de las operaciones del periodo que tanto le molesta a Estados Unidos. Traducción: van a revisar hasta el último recibo de café con lupa de detective de telenovela.

Todo esto se da en medio de la presión económica que Washington le sigue metiendo a Irán y a cualquiera que considere enredado en sus finanzas. El clásico juego de “te corto el chorro de billetes verdes para que aprendas”. Mientras tanto, Egipto y Emiratos hacen equipo de bomberos para que el Misr no se ahogue en la sequía dolarizada.

Al final, las sucursales emiratíes del banco se preparan para vivir una temporada en modo “solo efectivo y sonrisas”, los inspectores emiratíes peinan números como quien busca una aguja en un pajar de cheques, e Irán sigue siendo el invitado incómodo que nadie quiere nombrar en voz alta. El dólar, ese pasaporte universal que de pronto se vuelve selectivo, y los bancos centrales haciendo malabares para que el negocio no se caiga del trapecio. Finanzas internacionales, esa telenovela donde el villano siempre carga una calculadora y el final nunca llega del todo.

More articles

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisement -spot_img

Latest article