Funcionarios estadounidenses organizaron una operación especial para sacar discretamente al presidente Donald Trump de Turquía durante una cumbre de la OTAN, después de recibir información sobre una posible amenaza iraní contra su vida. De acuerdo con funcionarios citados por CNN, los servicios de inteligencia conocieron indicios de que Irán habría obtenido información detallada sobre el hotel donde se hospedaba el mandatario y los desplazamientos de su caravana por Ankara.
La información, compartida inicialmente por Israel con la CIA, planteaba incluso la posibilidad de un ataque contra el avión presidencial mediante un misil portátil. Algunos funcionarios estadounidenses expresaron dudas sobre la credibilidad de esos datos y sobre la capacidad iraní para ejecutar una operación de esa magnitud dentro de una cumbre fuertemente protegida. Pese a ello, el equipo presidencial decidió elevar considerablemente las medidas de seguridad.
Un reducido grupo de altos funcionarios comenzó entonces a preparar alternativas para abandonar Turquía sin utilizar los procedimientos habituales. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, coordinó junto con el Servicio Secreto la elaboración del operativo mientras Trump continuaba participando en reuniones con dirigentes internacionales y era informado sobre la evolución de la amenaza.
Tras concluir su conferencia de prensa, comenzó la fase final de la operación. Mientras la caravana presidencial se dirigía hacia el aeropuerto de Ankara, un camión blanco de catering fue utilizado como parte del dispositivo de seguridad y distracción, mientras se preparaba una aeronave alternativa para el mandatario. El objetivo era evitar que posibles atacantes pudieran anticipar con precisión el recorrido o identificar el avión utilizado por Trump para abandonar territorio turco.




