Warsh llega a la Fed y el dólar se pone más nervioso

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Una Reserva Federal que hable menos y deje de regalar el libreto podría volver loco al dólar. Goldman Sachs ya anticipa más volatilidad de corto plazo mientras el mercado aprende a vivir sin tantas pistas. La llegada de Kevin Warsh abre la puerta a un banco central estadounidense menos dadivoso con las señales sobre sus próximos movimientos, y eso no suena precisamente a siesta tranquila para los operadores.

Durante la era de Jerome Powell la reacción al comunicado se fue apagando, pero la volatilidad se mudó con armas y bagajes a las conferencias de prensa. Esas ruedas generaron más sobresaltos intradía en el dólar frente a otras monedas grandes que en los tiempos de Ben Bernanke y Janet Yellen. Hasta los “disensos ocultos” que después aparecen en las minutas del FOMC se asociaron con más vaivenes cambiarios cuando salían datos macro, aunque el lío era menor que en las tasas.

Para imaginar el futuro, Goldman saca del baúl la transición del Banco de Canadá cuando Mark Carney se fue y entró Stephen Poloz. El nuevo jefe recortó a propósito la orientación futura. El dólar canadiense, que históricamente cotizaba con descuento de volatilidad frente al promedio del G9, vio cómo esa holgura se encogía después de junio de 2013. La volatilidad del loonie subió más que la de sus pares: unos 1,0 punto por encima de lo estimado, todo un drama para una moneda normalmente aburrida. El salto se concentró en el corto plazo y los factores globales pasaron de explicar el 77,6% de su variación al 44,8%.

Ojo: menos pistas solas no bastan para inflar la volatilidad absoluta. En Canadá el aumento relativo solo se vio claro después de controlar el resto del mundo. Además, cuando el banco empezó a mirar otras medidas de inflación subyacente, el mercado tuvo que reaprender a qué sorpresas reaccionar… y la propia entidad después confesó cierto arrepentimiento porque bautizar nuevas referencias como “preferidas” sembró confusión.

Goldman espera exactamente ese cóctel para la Fed: más volatilidad de corto plazo, más atención a otros comunicados y, de yapa, más metidas de pata del mercado mientras descifra el nuevo marco. Como la comunicación de la Reserva Federal es la que más contagia al resto del planeta, el show promete platea internacional. Al final mandarán los datos macro, pero el dólar se prepara para dejar de recibir el guion completo y empezar a improvisar… con hipo incluido.

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