La industria lechera de Estados Unidos aumentó la presión sobre México rumbo a la revisión del T-MEC, al exigir garantías para continuar comercializando quesos con denominaciones como feta, asiago, gruyere, gorgonzola y fontina. Los productores estadounidenses sostienen que estos términos se han convertido en nombres comunes y buscan evitar restricciones derivadas de las reglas mexicanas sobre indicaciones geográficas.
México representa un mercado estratégico para los lácteos estadounidenses. Durante 2025 importó 232 mil toneladas de queso, 5% más que un año antes, y Estados Unidos concentró 87% de esas compras. Para 2026, el Departamento de Agricultura estadounidense proyecta que las importaciones mexicanas alcanzarán un récord de 240 mil toneladas, debido a que la producción nacional continúa siendo insuficiente para cubrir el consumo.
El conflicto se concentra en determinar quién puede utilizar determinadas denominaciones. Estados Unidos argumenta que nombres como feta o gruyere son genéricos, mientras la Unión Europea busca protegerlos por su relación con regiones específicas. Organizaciones estadounidenses consideran que limitar su utilización podría afectar derechos comerciales construidos desde la época del TLCAN.
La modernización del acuerdo entre México y la Unión Europea elevó las preocupaciones, pues contempla proteger más de 340 indicaciones geográficas europeas. Los productores estadounidenses quieren que México respete los procedimientos de registro y oposición establecidos en el T-MEC antes de otorgar esas protecciones, convirtiendo el nombre de los quesos en otro tema relevante de la revisión comercial.




