La presidenta Claudia Sheinbaum apareció este lunes en su conferencia matutina con la misma serenidad que si le hubieran avisado de un vecino que olvidó apagar la estufa. Apenas minutos antes se enteró del sismo de magnitud 7.4 que sacudió Colombia, y ya estaba declarando que México permanecía atento y dispuesto a ayudar si Bogotá lo pedía formalmente.
Mientras el Servicio Geológico Colombiano actualizaba la cifra de 6.6 a 7.4 y confirmaba el epicentro en San José del Palmar, Chocó, Sheinbaum explicó que el seguimiento se realiza por dos canales diplomáticos y que cualquier solicitud oficial recibiría respuesta inmediata. El movimiento se sintió en Bogotá, Medellín, Cali y otras ciudades, provocando evacuaciones y algunos daños menores en techos, aunque hasta el momento no hay reportes oficiales de heridos ni fallecidos.
Colombia vive sobre la confluencia de tres placas tectónicas que actúan como inquilinos ruidosos en un edificio sin aislantes; por eso registra en promedio varios sismos diarios y cuenta con zonas de alto riesgo como Nariño, Chocó, Caldas y Santander. El país ha sufrido al menos 17 terremotos superiores a magnitud 7 desde 1900, y su red de 339 estaciones sísmicas funciona como un sistema de mensajería vecinal que avisa cuando la tierra decide cambiar de postura.
México, por su parte, mantiene abierta la línea diplomática y espera instrucciones colombianas para cualquier apoyo que resulte necesario. El gesto recuerda que, entre naciones, la solidaridad funciona mejor cuando se ofrece sin apuro y se acepta solo cuando hace falta.




