El jefe de JPMorgan, Jamie Dimon, anda como loco llamando por teléfono a otros banqueros y tecnólogos como si estuviera organizando una posada de fin de año. Quiere que todos se metan a su grupito de “infraestructura crítica” para que la inteligencia artificial no les reviente el negocio como cuando explota el microondas con el mole adentro.
Según los chismes que corren, Dimon ya contactó personalmente a los jefes de bancos regionales y empresas de tecnología para que se apunten a la Alianza para la Infraestructura Crítica, ese club que fundó en julio y que ya tiene más de 40 socios del mundo financiero, energía, agua, aerolíneas y hasta ferrocarriles. O sea, básicamente todos los que dependen de la luz y del internet para no parecer un país del siglo pasado.
La idea es juntarse a platicar de cómo la IA puede usarse para bien… y para que no les hackeen el sistema como si fuera el agua de Minnesota. Porque ya sabes: un ciberataque bien puesto y de repente te quedas sin luz, sin agua y con el cajero automático escupiendo billetes falsos.
Dimon, que siempre anda con la lengua suelta, advirtió sobre los riesgos de modelos como el de Anthropic y dejó claro que estas herramientas no deben andar en manos de cualquiera, como cuando prestas tu Netflix y terminas con la cuenta en Corea del Sur. El grupo ya está hablando con el gobierno para compartir información y evitar que la IA se vuelva más peligrosa que un tío borracho con control remoto.
La meta es tener todo funcionando antes de que acabe el año, porque los ataques cibernéticos ya están creciendo más rápido que la cuenta de la luz en verano. Mientras tanto, Dimon sigue repitiendo que hay que controlar el acceso a la IA avanzada, porque si no, mañana los robots podrían decidir que los banqueros sobran… y nadie quiere que el cajero automático te diga “hoy no te toca, carnal”.
En resumen: los dueños de los bancos están armando su propia defensa civil contra la inteligencia artificial, porque saben que si no se ponen de acuerdo, el futuro podría llegar con un “error 404: economía no encontrada”. Bienvenidos al club de los que temen que la máquina les quite el trabajo… justo cuando ellos ya se lo quitaron a medio mundo.



