La Embajada china en Buenos Aires soltó un comunicado incendiario acusando a Estados Unidos de usar la cancelación de visados como si fueran tijeras de manicura para impedir que una empresa argentina haga negocios normales con Huawei. Según Pekín, los gringos están vendiendo la “teoría de la amenaza china” como si fuera un churro recalentado y, de paso, le están poniendo zancadillas a cualquier argentino que quiera tocar un teléfono o una antena hecha en China.
El gobierno de Donald Trump, que anda de la mano con Javier Milei como dos borrachos en una asado, anda paranoico con la influencia china en América Latina. Mientras tanto, los bancos centrales de China y Argentina acaban de renovar un trueque de divisas por 130.000 millones de yuanes, algo así como intercambiar billetes de Monopoly para que nadie se quede sin nafta en la economía. Los estadounidenses, según los chinos, están actuando como el novio tóxico que revisa el celular de la pareja y borra los contactos.
La Embajada de Estados Unidos ni siquiera contestó el llamado de los periodistas, probablemente porque estaban ocupados redactando otro tuit sobre “seguridad nacional” mientras Milei cortaba gastos con la motosierra y los chinos seguían mandando antenas. El resultado es un espectáculo diplomático digno de una telenovela: Argentina en medio, Huawei con las maletas listas y Trump y Milei compartiendo memes sobre espías chinos mientras el yuan y el dólar se miran feo desde la billetera.
Al final, el que pierde es el argentino común, que solo quería un celular más barato y ahora tiene que elegir entre el bloqueo yanqui o el trueque chino. ¿El próximo capítulo? Probablemente cuando alguien intente entrar a Estados Unidos con un Huawei en el bolsillo y le confisquen hasta los calzoncillos por “amenaza existencial”.



