En una jugada digna de una partida de ajedrez donde las piezas beben tequila, Japón y México decidieron lanzar un diálogo económico de alto nivel y formar una fuerza de tarea conjunta. El anuncio llegó el 3 de agosto de la mano de Toshihiro Kitamura, vocero del Ministerio de Exteriores japonés, quien confirmó la colaboración en seguridad económica, energía, agricultura e infraestructura.
El canciller japonés Motegi inició su gira regional precisamente en México, país que aloja mil 600 empresas niponas, la cifra más alta en América Latina. Durante su estancia, sostuvo reuniones con el canciller Roberto Velasco y un subsecretario de Economía. El 4 de agosto partió hacia Panamá, Ecuador y Trinidad y Tobago, completando una semana de visitas.
Japón adquirió un millón de barriles de petróleo mexicano en una operación única para diversificar sus proveedores. Además, Mitsubishi Gas construirá una planta de etanol de bajas emisiones en Sinaloa que iniciará operaciones en 2029. Ambos gobiernos también exploran infraestructura resistente a sismos y cooperación en inteligencia artificial para que el español y el japonés no queden sepultados por el inglés.
El nuevo diálogo incluirá cadenas de suministro, alimentos y exportaciones mexicanas como aguacate, pulque y mezcal. En movilidad académica, 34 estudiantes japoneses llegarán a México la próxima semana, mientras 15 mexicanos viajarán a Japón. Aunque no hubo reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum por agenda, México invitó a la primera ministra Sanae Takaichi. En 2028 celebrarán 140 años de relaciones diplomáticas y en 2029, 420 del primer contacto histórico. Todo apunta a que la alianza madura con el mismo ritmo de un buen añejado.



