Terence Crawford admitió en una transmisión de DAZN-TNT que la victoria de William “Camarón” Zepeda sobre Lamont Roach Jr. lo tomó completamente por sorpresa. Esperaba un peleador frontal y agresivo, pero desde el primer asalto detectó inteligencia táctica, manejo preciso de la distancia, ángulos cambiantes, amagues constantes, un jab efectivo y una capacidad de contragolpe que desarmó al rival. El estadounidense señaló que cuando Zepeda empezó a castigar el cuerpo, supo que el combate tomaba otro rumbo y que el mexicano del Estado de México había controlado la pelea.
Crawford, quien se retiró invicto con 42 victorias y 31 nocauts tras vencer a Saúl Canelo Álvarez y dejar vacantes los cuatro títulos de las 168 libras, analizó la pelea como experto. Zepeda ganó por decisión unánime con tarjetas de 117-111, 117-111 y 118-110, conquistando el cinturón mundial del CMB en peso ligero. El boxeador de San Mateo Atenco, nacido el 4 de junio de 1996, mejoró su récord a 34 victorias y una derrota, con 27 nocauts. Su estilo intenso y ritmo sostenido durante los doce asaltos le permitió imponerse y conseguir su primer título mundial tras la derrota ante Shakur Stevenson el año pasado.
La reivindicación deportiva llegó con un plan claro: convertir cada asalto en una lección de paciencia y precisión. Zepeda, quien debutó en 2015 y sumó títulos regionales antes de llegar a esta cima, demostró que la constancia en el cuadrilátero europeo y su adaptación a combates de alto nivel lo prepararon para este momento. Crawford reconoció que el mexicano no solo resistió, sino que dictó el ritmo con una disciplina que pocos esperaban.
El resultado confirma que Zepeda ya no es promesa, sino campeón. Su presencia en la élite del boxeo ligero abre la puerta a nuevas defensas y combates de alto perfil, mientras Crawford sigue descubriendo que algunos camarones saben cocinarse a fuego lento y salir ganando.




