Las principales potencias europeas comienzan a aceptar que los buques que crucen el estratégico estrecho de Ormuz podrían tener que pagar tarifas a Irán y Omán tras el reciente conflicto en Oriente Medio. De acuerdo con personas familiarizadas con las negociaciones, varios gobiernos europeos ya consideran inevitable algún tipo de cobro por servicios relacionados con la navegación y la seguridad en esta ruta clave para el comercio mundial de energía.
Aunque públicamente Estados Unidos y varios países árabes del Golfo siguen rechazando cualquier peaje, en privado algunos gobiernos europeos y funcionarios de la región admiten que el nuevo escenario obligará a negociar un mecanismo de pagos. Entre las opciones analizadas figuran tarifas por desminado, seguridad marítima, asistencia a la navegación y protección ambiental, similares a los modelos utilizados en otros pasos estratégicos como el estrecho de Malaca.
Al mismo tiempo, Reino Unido, Francia y otros países europeos impulsan la creación de una coalición internacional para retirar minas y garantizar la navegación en Ormuz, aunque su despliegue dependerá del avance de las negociaciones entre Washington y Teherán para alcanzar un acuerdo de paz permanente. Mientras tanto, Europa ha pedido a Irán y Omán que cualquier eventual sistema de tarifas no discrimine a los buques por su nacionalidad.
El estrecho de Ormuz transporta tradicionalmente cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado que se comercia en el mundo. Tras el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, el flujo de embarcaciones ha comenzado a recuperarse, mientras Teherán insiste en mantener algún grado de control sobre la vía marítima. El debate sobre quién administrará el paso y bajo qué condiciones se perfila como uno de los principales temas de la nueva etapa de negociaciones en Oriente Medio.



