COREA DEL NORTE DESAFÍA AL G7

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La tensión entre Occidente y Asia volvió a escalar luego de que Kim Yo-jong, influyente dirigente de la República Popular Democrática de Corea y hermana del líder Kim Jong-un, rechazara con dureza el llamado del G7 para que Pyongyang abandone su programa nuclear.

Desde el gobierno norcoreano calificaron las exigencias occidentales como una intromisión en su soberanía y una violación directa de su Constitución, dejando claro que la posesión de armas nucleares seguirá siendo una política permanente del Estado.

Kim Yo-jong sostuvo que los países del G7 continúan aferrados a una narrativa que, según afirmó, ya no tiene sustento en la realidad geopolítica actual. Aseguró que la llamada “desnuclearización” de Corea del Norte es un objetivo imposible y acusó a las potencias occidentales de ignorar deliberadamente los cambios ocurridos en el equilibrio global de poder.

La funcionaria también lanzó una crítica frontal contra el bloque integrado por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón, al que responsabilizó de múltiples conflictos internacionales y de debilitar los mecanismos globales de seguridad.

“Las armas nucleares garantizan nuestra supervivencia”

En uno de los mensajes más contundentes emitidos por Pyongyang en los últimos meses, Kim Yo-jong defendió el arsenal nuclear norcoreano como una herramienta de disuasión indispensable frente a las amenazas externas.

Según la dirigente, Corea del Norte no renunciará a su capacidad nuclear porque considera que las armas atómicas son el único mecanismo capaz de impedir agresiones militares de potencias extranjeras.

La declaración refuerza la postura histórica de Pyongyang de que su programa nuclear no está sujeto a negociación, especialmente en un contexto internacional marcado por conflictos militares, sanciones económicas y crecientes disputas geopolíticas.

Crece el choque entre Occidente y el eje asiático

Las declaraciones llegan en un momento de creciente confrontación entre las potencias occidentales y varios gobiernos que cuestionan el orden internacional liderado por Washington.

Mientras el G7 insiste en mantener presión sobre Corea del Norte, Rusia, China y otros actores internacionales han denunciado en diversas ocasiones lo que consideran una política de doble rasero respecto al armamento nuclear mundial.

Para Pyongyang, el mensaje es claro: cualquier intento de imponer condiciones sobre su capacidad defensiva será rechazado. La dirigencia norcoreana considera que el debate sobre la desnuclearización está cerrado y que las nuevas realidades geopolíticas obligan a Occidente a aceptar un mundo cada vez más multipolar.

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