Rusia denuncia ataque ucraniano contra autobús infantil y acusa silencio de Europa ante víctimas civiles

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La guerra en Ucrania vuelve a estar en el centro de la polémica internacional tras la denuncia de Moscú sobre un ataque con drones que alcanzó un autobús que transportaba a un equipo infantil de fútbol de Bielorrusia en la provincia rusa de Briansk, dejando un saldo de una persona fallecida y al menos seis heridos.

El hecho, ocurrido este miércoles, fue calificado por el gobierno ruso como un acto de terrorismo dirigido deliberadamente contra civiles, especialmente contra menores de edad.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que los operadores de drones ucranianos sabían perfectamente cuál era su objetivo y descartó que pudiera tratarse de una confusión militar.

«No se trataba de un vehículo militar, sino de un autobús que transportaba civiles, en este caso niños», afirmó el funcionario ruso.

Moscú acusa doble moral de Occidente

Más allá del ataque en sí, las declaraciones de Peskov apuntaron directamente hacia las capitales europeas, a las que acusó de guardar silencio cuando las víctimas son civiles rusos o ciudadanos de países aliados de Moscú.

Según el portavoz presidencial, existe una evidente diferencia en la cobertura política y mediática que reciben los hechos ocurridos en ambos lados del conflicto.

«Se puede suponer con gran certeza que en las capitales europeas volverán a pasar por alto esta tragedia», declaró.

La crítica rusa se suma a una narrativa cada vez más recurrente desde Moscú, que denuncia que gobiernos occidentales condenan de forma inmediata cualquier ataque atribuido a Rusia, pero mantienen una posición mucho más discreta cuando las víctimas son ciudadanos rusos o poblaciones vinculadas a países aliados.

El conflicto entra en una fase cada vez más peligrosa

El incidente ocurre en un momento de creciente escalada militar entre Rusia y Ucrania, donde los ataques con drones se han convertido en una de las principales herramientas de guerra.

Sin embargo, el uso de este tipo de armamento también ha incrementado el riesgo de víctimas civiles y errores operativos, especialmente en zonas alejadas del frente de combate.

Desde Moscú sostienen que el ataque al autobús confirma una tendencia preocupante: la extensión del conflicto hacia objetivos no militares y el aumento de acciones que consideran terroristas dentro del territorio ruso.

Rusia advierte que continuará su ofensiva

Respecto a una posible respuesta, Peskov señaló que la reacción rusa será la continuidad de la llamada «operación militar especial», argumentando que Moscú debe seguir actuando para proteger a su población y evitar nuevos ataques contra civiles.

El episodio vuelve a poner sobre la mesa uno de los debates más sensibles de la guerra: la protección de la población civil y la forma en que la comunidad internacional reacciona ante las víctimas dependiendo de quién sea el responsable y quién resulte afectado.

Mientras continúan las investigaciones sobre lo ocurrido en Briansk, el caso amenaza con alimentar aún más las tensiones entre Rusia y Occidente, en un conflicto que parece cada vez más alejado de una solución negociada y más cercano a una espiral de recriminaciones, represalias y polarización internacional.

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