El Banco de México ajustó a la baja su previsión de crecimiento económico para este año y estimó que la economía mexicana avanzará apenas 1.1 por ciento durante 2026. La revisión refleja preocupación por la desaceleración observada en distintos sectores productivos y por la incertidumbre que persiste en el entorno internacional.
Especialistas señalaron que el menor dinamismo económico está relacionado con debilidad en la actividad industrial, menor ritmo de consumo y condiciones financieras restrictivas derivadas de las altas tasas de interés. Además, factores externos como tensiones geopolíticas y desaceleración global continúan afectando las expectativas de crecimiento para México.
El banco central advirtió que la economía enfrenta un escenario complejo, donde la inflación todavía representa un riesgo importante y limita la posibilidad de aplicar estímulos monetarios más agresivos. Analistas consideran que el ajuste en la proyección también refleja preocupación por el comportamiento de la inversión y la evolución del comercio internacional durante los próximos meses.
Economistas señalan que, aunque México mantiene fortalezas como exportaciones y llegada de inversión extranjera, persisten desafíos relacionados con productividad, finanzas públicas e incertidumbre global. Expertos consideran que las próximas decisiones en política económica serán fundamentales para recuperar mayor dinamismo y evitar un deterioro más profundo en las expectativas de crecimiento nacional.


