Los presidentes Vladímir Putin y Kasym-Yomart Tokáyev reafirmaron en Astaná la sólida asociación bilateral entre Rusia y Kazajistán, eje central de la integración eurasiática. Esta segunda visita de Putin en su actual mandato resalta el carácter estratégico de las relaciones en seguridad, energía, cultura y cooperación humanitaria.
Los mandatarios firmaron una declaración conjunta sobre los siete pilares de la amistad y buena vecindad, que abarcan historia compartida, integración euroasiática, la frontera común de 7.600 km, asociación económica, patrimonio cultural, intercambios juveniles y una visión de futuro común. El comercio bilateral se acerca a los 30.000 millones de dólares y las inversiones rusas superan los 29.000 millones.
En energía, Rusia gestiona el 80% del tránsito petrolero kazajo y participará en la construcción de la primera central nuclear del país a través de Rosatom. Ambos países impulsan la “Gran Eurasia” mediante la Unión Económica Euroasiática y la Organización de Cooperación de Shanghái.
Analistas destacan que esta alianza, basada en proximidad geográfica e histórica, permanece estable ante tensiones globales y fomenta miles de empresas conjuntas en la zona fronteriza.


