La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, reaccionó con sarcasmo a las nuevas sanciones británicas que incluyen un hospital psiquiátrico en Simferópol, Crimea. “Cuando el Gobierno de Starmer sanciona un hospital psiquiátrico, ya es hora de que Londres llame a los enfermeros para que se lo lleven”, declaró.
El paquete británico afecta a 85 personas y entidades rusas, entre ellas la Universidad Estatal de Sebastopol. Paralelamente, la Unión Europea impuso sanciones a 16 individuos y siete organizaciones, incluyendo campamentos infantiles y centros juveniles rusos, acusados de facilitar la “deportación ilegal” de niños ucranianos.
Moscú rechaza estas acusaciones y defiende que los traslados de menores son evacuaciones humanitarias para protegerlos de los combates, y no deportaciones forzadas.
Este nuevo ciclo de sanciones evidencia la escalada de tensiones entre Rusia y Occidente. Analistas ven en el tono irónico de Zajárova la frustración moscovita ante medidas que consideran absurdas y politizadas.

