Las tensiones en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores más críticos para el comercio mundial de petróleo, han obligado a Japón a replantear de urgencia su estrategia de abastecimiento energético y buscar proveedores confiables fuera de Medio Oriente.
En ese contexto, México ha emergido como una opción estratégica y viable: la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que Petróleos Mexicanos recibirá una solicitud formal del país asiático para la exportación de un millón de barriles de crudo, acuerdo que quedó ratificado durante la llamada telefónica que la mandataria sostuvo el 20 de abril con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
El envío, previsto para julio, representa una oportunidad concreta para que México diversifique sus mercados de exportación en un momento de alta volatilidad energética global.
La operación es posible gracias a la capacidad productiva actual de Pemex: México genera un millón 800 mil barriles diarios, de los cuales entre 1.3 y 1.4 millones se destinan a las refinerías nacionales, dejando un remanente de entre 400 y 500 mil barriles diarios disponibles para exportación.
«El acuerdo es un millón de barriles en un tiempo determinado. Fue un acuerdo que ellos pidieron a Pemex y lo ratificamos el día que hablamos por teléfono», precisó Sheinbaum. Lejos de ser una simple transacción comercial, el acuerdo posiciona a México como un actor energético de peso en el escenario internacional, capaz de responder con agilidad y soberanía ante las necesidades de las grandes potencias económicas del mundo.


