México registró un incremento sin precedentes en la importación de maíz proveniente de Estados Unidos, consolidando una tendencia de creciente dependencia del exterior para abastecer la demanda interna. Tan solo en los primeros meses de 2026, las compras del grano alcanzaron cifras récord, impulsadas por la demanda del sector pecuario e industrial.
De acuerdo con datos oficiales, en enero ingresaron al país cerca de 1.97 millones de toneladas de maíz, lo que representó un aumento de 24.7 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. En términos de valor, las importaciones sumaron alrededor de 403 millones de dólares, reflejando también un crecimiento significativo anual.
El aumento en las compras externas responde, entre otros factores, a los precios más competitivos del grano estadounidense y a una mayor demanda interna. Sin embargo, este escenario ha generado presión sobre los productores nacionales, quienes enfrentan dificultades para competir frente al maíz importado, particularmente en regiones agrícolas clave.
Especialistas advierten que esta tendencia podría profundizar la dependencia alimentaria del país, ya que más de la mitad del consumo nacional de maíz provendría del extranjero. Ante ello, el reto para el sector será fortalecer la producción interna sin afectar el abasto ni los precios para los consumidores.



